Capítulo II – La Caída del Hombre

Todo ser humano, sin excepción, está inclinado a rechazar el mal y a perseguir el bien. Pero, arrastrado inconscientemente por una fuerza mala, rechaza el bien deseado por su mente original y comete actos malos que realmente no desea hacer. En el Cristianismo esta fuerza mala es conocida como «Satán». Debido a que no se conoce la naturaleza y el origen real de Satán, el hombre ha sido incapaz de eliminar su fuerza. Con el fin de destruir la fuente del mal, terminar con la historia del mal de la humanidad y establecer una era de bondad, debemos primero conocer la motivación, el proceso y el resultado por el cual Satán se convirtió en Satán. Para aclarar estas cuestiones debemos estudiar «La Caída del Hombre».

SECCION I
La Raíz del Pecado

Hasta ahora, nadie ha conocido la raíz del pecado, la cual está arraigada profundamente dentro del ser humano y lo lleva incesantemente hacia el pecado y el mal. Exclusivamente los cristianos creen que Adán y Eva, el primer hombre y la primera mujer, comieron el fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal, y que este acto fue la raíz del pecado. Hay un número de creyentes que afirman que el fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal es el fruto de un árbol real, mientras que otros creen que el fruto es un símbolo. Estas diversas opiniones llevan a diferentes interpretaciones y, por tanto, a la confusión.

1. EL ARBOL DE LA VIDA Y EL ARBOL DE LA CIENCIA DEL BIEN Y DEL MAL

Muchos cristianos hasta el día de hoy creen que el fruto que causó la caída de Adán y Eva, fue literalmente el fruto de un árbol. Pero, ¿cómo pudo Dios, el Padre del hombre, hacer un fruto tan tentador (Gn. 3:6) como para que sus hijos arriesgaran sus vidas por comerlo? ¿Cómo pudo El colocar un fruto tan dañino donde Sus hijos podían alcanzarlo tan fácilmente?

Jesús dijo: «No es lo que entra por la boca lo que hace impuro al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que hace impuro al hombre» (Mt. 15:11). Entonces, ¿cómo podrían los alimentos que el hombre ingiere causarle la caída? El pecado original del hombre ha sido heredado desde el primer hombre y la primera mujer. ¿Cómo algo comestible podría ser la fuente de este pecado o la causa de la transmisión del pecado original a los hijos. El pecado original es heredado y transmitido a través del linaje de sangre. Lo que el hombre come no puede ser transmitido de una generación a la siguiente.

Hay muchas personas que creen que Dios creó el fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal y mandó al hombre que no comiera de él con el fin de probar su obediencia. Debemos preguntarnos: ¿Probaría un Dios de Amor tan despiadadamente al hombre mediante un fruto que podía causarle la muerte. Adán y Eva sabían que morirían si comían del fruto, porque Dios se lo había dicho. Aún así, comieron de él. No podemos comprender por qué Adán y Eva, que no estaban ni mucho menos muertos de hambre, desobedecieron el mandato de Dios a riesgo de sus propias vidas. Sin duda alguna el fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal debió ser algo tan extraordinariamente estimulante y tan ardientemente deseado que el miedo al castigo, incluso la muerte, no pudo impedir que comieran de él.

Si el fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal no era un fruto material, sino un símbolo, ¿qué representa este símbolo. Para contestar esta pregunta comencemos con un examen del Arbol de la Vida, que creció en el Jardín del Edén junto con el Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal (Gn. 2:9). Cuando descubramos el verdadero carácter del Arbol de la vida, conoceremos también la naturaleza del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal.

(1) El Arbol de la Vida

Según la Biblia, la esperanza del hombre caído se encuentra en el Arbol de la Vida; es decir, en llegar a ser un Arbol de la Vida. Los israelitas del Antiguo Testamento consideraban al Arbol de la Vida como su esperanza última (Pr. 13:12).

La esperanza de los cristianos desde los días de Jesús hasta nuestro tiempo se ha dirigido hacia el Arbol de la Vida (Ap. 22:14). Puesto que la última esperanza del hombre caído es el Arbol de la Vida, podemos concluir que la esperanza de Adán antes de su caída era también el Arbol de la Vida.

¿Por qué podemos llegar a la conclusión de que la esperanza de Adán era alcanzar el Arbol de la Vida. Génesis 3:24 dice que, después de que Adán cometió el pecado, Dios colocó un querubín y una espada de fuego para guardar el Arbol de la Vida. Debido a su caída, Adán fue arrojado del Jardín del Edén (Gn. 3:24) sin haber logrado alcanzar el Arbol de la Vida. Desde entonces, el hombre caído siempre ha puesto su esperanza en lograr lo que Adán falló en conseguir, el Arbol de la Vida.

¿Cuál debió haber sido la esperanza de Adán imperfecto mientras estaba creciendo hacia la perfección? Sin lugar a dudas no puede ser otra cosa que la perfecta madurez humana, realizando así el ideal divino de la creación. Así pues, ahora podemos comprender la importancia del Arbol de la Vida como «el hombre maduro que ha realizado el ideal de la creación», el Adán perfecto. El Arbol de la Vida representa al Adán perfecto.

Si Adán hubiera alcanzado el Arbol de la Vida, todos sus descendientes también podrían haber alcanzado el Arbol de la Vida y de esta manera podrían haber realizado el Reino de los Cielos sobre la tierra. Pero Adán cayó y Dios colocó la espada de fuego en la entrada del Jardín para guardarlo. Entonces, el Arbol de la Vida permanece desde entonces como la esperanza del hombre caído, que está tratando de restaurar el ideal de la creación.

¿Por qué la búsqueda del camino que lleva a alcanzar el Arbol de la Vida es tan difícil que nadie lo ha conseguido? El hombre caído, cargando con el pecado original, no puede alcanzar esta meta sólo por su propia capacidad o esfuerzo, por eso debe venir a la tierra un hombre que haya realizado el ideal de la creación e injertar a todos los hombres caídos en sí mismo, en armoniosa unidad (Rm. 11:17). Por lo tanto, como dice en Proverbios 13:12, podemos ver que el Arbol de la Vida, al que los creyentes de la Era del Antiguo Testamento aguardaban fervientemente, fue precisamente Jesús.

Está claramente expresado en Génesis 3:24 que Dios impidió el camino de Adán hacia el Arbol de la Vida con las espadas de fuego. Entonces sin que estas fuesen retiradas, el ser humano no podría dirigirse hacia este Arbol de la Vida. Tal como está registrado en Hechos 2:3-4, los creyentes, en el día de Pentecostés, pudieron recibir el Espíritu Santo, mediante el cual toda la humanidad podría dirigirse a Jesús, el Arbol de la Vida, y unirse con él. Pero esto sólo pudo ocurrir después de la distribución de las «lenguas de fuego»; es decir, la espada de fuego que guardaba el camino hacia el Arbol de la Vida. De esta forma, los cristianos están sólo injertados espiritualmente a Jesús. Así pues, por más ardiente que sea la fe en Jesús de los padres, ellos no pueden dar nacimiento a hijos sin pecados, que también tienen que seguir el mismo curso de la redención de los pecados. Esta realidad nos deja ver que incluso los más piadosos santos aún no han sido capaces de eliminar el pecado original; por consiguiente, incluso ellos no tienen más remedio que transmitir este pecado a sus hijos (ref. Parte I, Cap. IV, Sec. I).

Por eso, Cristo debe venir de nuevo a la tierra como el Arbol de la Vida, para llevar a cabo la providencia de la redención de la humanidad del pecado original, injertando a los hombres en sí mismo. Por esta razón, los creyentes de la Era del Nuevo Testamento esperan el Arbol de la Vida señalado en Apocalipsis 22:14, que simboliza al Señor de la Segunda Llegada.

Podemos comprender que el propósito de la providencia divina de la salvación es restaurar el Arbol de la Vida que fue perdido en el Jardín del Edén (Gn. 2:9), a través del Arbol de la Vida mencionado en Apocalipsis 22:14. Debido a la caída, Adán no pudo alcanzar el primer Arbol de la Vida. Por consiguiente, Cristo debe venir de nuevo como el último Adán (Ap. 22:13), con el fin de salvar al hombre caído. Por esta razón, a Cristo se lo llama «el último Adán» (1 Co. 15:45).

(2) El Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal

Dios no sólo creó a Adán, sino que también creó a Eva como la esposa de Adán. ¿No es lógico que si en el Jardín del Edén había un árbol que simbolizaba al hombre maduro, haya otro que represente a la mujer madura? El Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal que, como fue descrito, estaba junto con el Arbol de la Vida (Gn. 2:9) era, pues, el símbolo de Eva perfecta.

La Biblia se refiere a Jesús como la vid (Jn. 15:5), o el olivo (Rm. 11:17). De igual forma, Dios al enseñar en clave los secretos de la caída del hombre representó a Adán y Eva perfectos con los dos árboles.

2. LA VERDADERA IDENTIDAD DE LA SERPIENTE

En la Biblia leemos que la serpiente tentó a Eva a cometer el pecado (Gn. 3:4-5) ¿Qué significa esta serpiente? La respuesta se encuentra estudiando el verdadero carácter de la serpiente en el contenido del tercer capítulo del Génesis.

La serpiente, descrita en la Biblia, pudo conversar con el hombre. Además, causó la caída del hombre, que es un ser espiritual. Por consiguiente, la serpiente debió haber sido también un ser espiritual. Conocía el mandamiento de Dios de prohibir al hombre comer del fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Esto nos dice decisivamente que era un ser espiritual.

En Apocalipsis 12:9 leemos más detalladamente que «fue arrojada la gran Serpiente, la Serpiente antigua»; que es llamada el Diablo, por algunos, y Satán por otros. Esta «Serpiente antigua» era la misma que tentó a Adán y Eva en el Jardín del Edén. Es llamada el Diablo o Satán, quien como sabemos ha dirigido constantemente a la mente humana hacia el mal. Por lo tanto, Satán debe ser un ser espiritual. Si el Diablo es espiritual, la serpiente que simboliza al Diablo debe ser también espiritual. Así pues, hemos demostrado que la serpiente que tentó al primer hombre y a la primera mujer no era un animal, sino un ser espiritual.

Una cuestión que debemos resolver, entonces, es si la serpiente existió antes del tiempo de la creación o si fue uno de los seres creados. Si la serpiente fuera un ser que existía antes de la creación con un propósito contrario al de Dios, la lucha entre el bien y el mal en el mundo sería inevitable y eterna. La providencia de la restauración de Dios, entonces, no tendría significado y el monoteísmo, la creencia de que todas las cosas fueron hechas por un solo Dios, sería descartado. No podemos evitar la conclusión, pues, de que el ser espiritual, representado por la serpiente, era un ser originalmente creado para un propósito bueno y que más tarde cayó y se degradó convirtiéndose en Satán.

¿Qué clase de ser espiritual pudo haber conversado con el hombre, conociendo la voluntad de Dios, viviendo en el cielo (el mundo del espíritu) y que pudo dominar el alma humana, transcendiendo el tiempo y el espacio, incluso después de su caída y degradación? Como no hay otro ser que tenga tales características excepto un ángel, no podemos menos que creer que la serpiente debió haber sido el nombre simbólico de un ángel. Leemos en II Pedro 2:4, que Dios no perdonó a los ángeles cuando pecaron, sino que los arrojó al infierno. Esto demuestra definitivamente que la verdadera identidad de la serpiente, que tentó al hombre a pecar, era un ángel.

La lengua de la serpiente está hendida en dos. Esto simboliza a un hombre o un ser que manifiesta dos cosas diferentes con una sola lengua, un ser que vive una doble vida con un solo corazón. La serpiente es también el símbolo de alguien que induce a los demás a que se sacrifiquen por su propio beneficio. La serpiente enrosca su cuerpo alrededor de la presa, y luego la devora. Por estas razones, la Biblia asemeja al ángel que tentó al hombre con una serpiente.

3. LA CAIDA DEL ANGEL Y LA CAIDA DEL HOMBRE

Ahora sabemos que la serpiente que tentó al hombre fue un ángel, y que este ángel, al caer en el pecado, se convirtió en Satán. Investigaremos más detalladamente qué clase de pecado cometieron el ángel y el hombre.

(1) El delito del ángel

En Judas 1:6-7, se lee:

« y además que a los ángeles, que no mantuvieron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los tiene guardados con ligaduras eternas bajo tinieblas para el juicio del gran Día. Y lo mismo Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, que como ellos fornicaron y se fueron tras un uso antinatural de la carne, padeciendo la pena de un fuego eterno ».

Según esto, podemos razonar que el ángel cayó a consecuencia de un acto inmoral de uso antinatural de la carne y que este acto fue la fornicación. La fornicación es un delito que no puede ser cometido por una persona sola. Por consiguiente, debemos descubrir con quién cometió el ángel fornicación en el Jardín del Edén. Con el fin de conocer esto, investiguemos qué clase de delito fue cometido por el hombre.

(2) El delito del hombre

En Génesis 2:25, leemos que Adán y Eva estaban desnudos y no se avergonzaban de su desnudez. Pero, después de la caída, sintieron vergüenza de su desnudez y se hicieron un delantal de hojas de higuera para cubrir sus partes bajas (Gn. 3:7).

Si hubieran cometido el pecado comiendo un fruto literal de un «árbol de la ciencia del bien y del mal», en vez de hacer esto, habrían ocultado sus manos y sus bocas, porque es naturaleza humana ocultar el área de la transgresión. Que cubrieran sus partes sexuales, claramente indica que estaban avergonzados de las áreas sexuales de sus cuerpos, debido a que habían pecado mediante ellas. Según esto, sabemos que cometieron el pecado con las partes sexuales de sus cuerpos.

En Job 31:33, está escrito: «¿He disimulado mis culpas a los hombres, ocultando en mi seno mi pecado. . . ?». Adán ocultó su transgresión cubriendo las partes sexuales de su cuerpo después de la caída. Esto de nuevo indica que la parte sexual del cuerpo de Adán fue el lugar de la transgresión, ¿Cómo es que las partes bajas de Adán se convirtieron en una vergüenza?, demás está decir que es debido a que Adán cometió el pecado con esta parte.

En el mundo anterior a la caída del hombre, ¿qué acto pudo haber cometido el hombre a riesgo de su propia vida? No pudo ser otra cosa que un acto de amor. El propósito de la creación de Dios al decir «creced y multiplicaos» (Gn. 1:28), solamente podría realizarse a través del amor. Por lo tanto al considerar el propósito de la creación, el amor no puede sino ser lo más precioso, lo más sagrado.

Sin embargo, desde la caída los hombres en general han considerado el acto del amor como algo despreciable, debido a que el amor fue precisamente la causa de la caída humana. Esto nos demuestra más claramente el hecho de que también el hombre cayó debido a la fornicación.

(3) El acto de adulterio entre el ángel y el hombre

Hasta ahora, hemos aclarado que el hombre cayó en la tentación del ángel y pecó. Ambos, el hombre y el ángel, cayeron debido a la fornicación. En el mundo de la creación, los hombres y los ángeles son los únicos seres espirituales que pueden tener una relación de amor. Según lo anterior, llegamos a la conclusión de que debió haber ocurrido algún acto de adulterio entre el hombre y el ángel.

Así, en Juan 8:44 dice, «Vuestro padre es el Diablo y queréis cumplir los deseos de vuestro padre». En Apocalipsis 12:19, enseña que el Diablo es Satán, y que Satán es «la serpiente antigua» que tentó al hombre. Según estos versículos bíblicos, podemos afirmar que el hombre es el descendiente del Diablo, y, naturalmente, el descendiente de Satán; y por ello, es el descendiente de la serpiente. ¿Bajo qué circunstancias el hombre se convirtió en descendiente del ángel caído, es decir de Satán? Porque los antepasados humanos fornicaron con el ángel, entonces todos los hombres nacen con el linaje de Satán. Así, como el hombre caído no nace con el linaje de Dios, sino con el de Satán, en Romanos 8:23, dice que:

«…también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior (por no ser hijos legítimos) anhelando el rescate de nuestro cuerpo».

En Mateo 3:7, Juan Bautista reprochó al pueblo incrédulo, llamándoles «raza de víboras», hijos de Satán. De nuevo en Mateo 23:33, Jesús reprendió a los judíos, diciéndoles «¡Serpientes, raza de víboras! ¿Cómo vais a escapar de la condenación de la gehenna?»

Según estas referencias bíblicas, podemos afirmar que hubo una relación adúltera entre el ángel y el hombre, y que esto fue la causa de la caída del hombre.

4. EL FRUTO DEL BIEN Y DEL MAL

Previamente, hemos aclarado el hecho de que el Arbol de la Ciencia de Bien y del Mal, simboliza a Eva. ¿Qué es entonces el fruto del árbol? Es el amor de Eva. De igual manera que un árbol frutal se multiplica por su fruto, que contiene la semilla, Eva debería haber multiplicado hijos del bien por medio de su amor centralizado en Dios. Pero en su lugar, Eva multiplicó hijos del mal por medio de su amor centralizado en Satán. Eva fue creada para llegar a ser perfecta recorriendo el período de crecimiento. A través de su amor, Eva podría haber dado frutos buenos o frutos malos. Por esta razón, su amor fue designado como «el fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal», y ella misma fue designada como el «Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal».

Entonces, ¿qué significa el acto de comer del fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal? Cuando decimos que comemos algo, significa que lo hacemos parte de nuestra propia sangre y carne. Eva debió haber multiplicado hijos de un linaje bueno mediante su sangre y carne de bondad, derivada del «fruto» bueno que comiera en su amor centralizado en Dios. En vez de ser así, ella originó una sociedad de pecado, multiplicando hijos de un linaje malo mediante su sangre y carne de maldad, derivada del «fruto» malo que comió en su amor centralizado en Satán. Por consiguiente, que Eva comiera del fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal, significa que tuvo una relación de sangre con el ángel (Satán) mediante su amor malo centralizado en él.

Génesis 3 :14, dice que Dios maldijo al ángel caído, diciendo que se arrastraría sobre su vientre y comería polvo todos los días de su vida. «Sobre tu vientre caminarás», significa que el ángel se convertiría en un ser miserable, incapaz de funcionar adecuadamente conforme a la forma original de la creación. Tener que «comer polvo», significa que tenía que vivir recibiendo malos elementos de vitalidad del mundo malo y estar privado del derecho de tener elementos de vida de Dios, puesto que fue arrojado del cielo (Is. 14:12, Ap. 12:9).

5. LA RAIZ DEL PECADO

De acuerdo a lo que ha sido deducido por la Biblia, hemos llegado a comprender que la raíz del pecado no es que los primeros humanos comieron un fruto, sino que tuvieron una relación ilícita de sangre con un ángel simbolizado por la serpiente. Por esta razón, no multiplicaron el linaje bueno de Dios, sino que multiplicaron el linaje malo de Satán.

Además, hay otros hechos que demuestran claramente que la raíz del pecado del hombre brota del adulterio. Debido a que la raíz del pecado empezó por una relación de sangre, el pecado original fue transmitido de generación en generación. Todas las religiones que enseñan cómo eliminar el pecado, han considerado al adulterio como el pecado más grave, y han puesto énfasis en llevar una vida ascética con el fin de prevenirlo. Esto también demuestra que la raíz del pecado está en el adulterio. Los israelitas fueron circuncidados como una condición de redención para llegar a ser los elegidos de Dios, debido a que la raíz del pecado está en el hecho de haber recibido la sangre mala a causa del adulterio, y quisieron santificarse estableciendo una condición para que la sangre mala fuera quitada de su carne.

La causa principal de la decadencia de numerosas naciones, héroes nacionales y patriotas, fue el adulterio, debido a que el impulso de cometer adulterio, la raíz del pecado, estaba siempre actuando en la mente del hombre sin que fuera consciente de ello. Podremos eliminar todos los demás pecados elevando la ética y moralidad del hombre a través de la religión, educación y el mejoramiento del sistema social y económico. Pero en las circunstancias presentes nadie puede impedir el delito del adulterio, que está aumentando cada vez más a medida que la civilización hace la vida humana más fácil y más indolente. Por consiguiente, nunca podremos esperar que el mundo ideal sea establecido, a menos que podamos erradicar la fuente de este delito. Por ello, el Señor de la Segunda Llegada debe ser capaz de resolver este problema completamente. Todos estos hechos prueban que la raíz del pecado se encuentra en el adulterio.

SECCION II
La Motivación y el Proceso de la Caída

Ya hemos aclarado en la Sección I el hecho de que la serpiente que causó la caída de Eva fue un ángel. Debido a que la motivación de la caída humana se encuentra precisamente en el ángel, debemos saber algo más acerca de él, antes de que podamos realmente conocer la motivación y el proceso de la caída.

1. LA CREACION DEL ANGEL, SU MISION Y SU RELACION CON EL HOMBRE

Todos los seres fueron creados por Dios. Los ángeles no pueden ser una excepción. Dios creó el mundo angélico antes que nada. Génesis 1:26, relata la historia de la creación: «Hagamos al hombre a imagen nuestra, según nuestra semejanza», poniendo la primera persona en plural. La razón no es que estuviera hablando como una trinidad, como lo han interpretado muchos teólogos, sino es debido a que estaba hablando a los ángeles, que habían sido creados antes que el hombre (Gn. 1:26).

Dios creó a los ángeles como sirvientes que tenían que asistirle en la creación del universo, y en su administración (He. 1:14). Los ángeles comunicaron a Abraham las importantes palabras de la bendición de Dios (Gn. 18:10), anunciaron la concepción de Cristo a María (Mt. 1:20, Lc. 1:31), y le quitaron a Pedro las cadenas y lo ayudaron a salir de la cárcel (Hch. 12:7-11). Además de estos, podemos encontrar un sinnúmero de ejemplos en la Biblia de ángeles que trabajaron para Dios. En Apocalipsis 22:9, el ángel se designa a sí mismo como un «siervo», mientras que en Hebreos 1:14, se llama a los ángeles «espíritus servidores». Además, podemos ver en muchos versículos bíblicos pruebas consistentes de que los ángeles han sido creados para honrar y alabar a Dios (Ap. 5:11-12, 7:11-12).

Estudiemos ahora la relación entre el hombre y los ángeles, conforme a los principios de la creación. Ya que Dios creó a los hombres como Sus hijos, dándoles dominio sobre toda la creación (Gn. 1:28), el hombre tendría que dominar a los ángeles también. I Corintios 6:3 dice que el hombre tiene autoridad incluso para juzgar a los ángeles. Todos los que se comunican con el mundo espiritual frecuentemente, ven a ángeles sirviendo a los santos del Paraíso. Esto también es un buen ejemplo que ilustra que los ángeles sirven a los hombres.

2. LA CAIDA ESPIRITUAL Y LA CAIDA FISICA

Dado que Dios creó al hombre con una parte espiritual y una parte carnal, la caída ocurrió también en el espíritu y en la carne. La caída espiritual fue la relación de sangre entre el ángel y Eva, mientras que la caída física fue la relación de sangre entre Eva y Adán.

¿Cómo pudo haber una relación sexual entre el ángel y el hombre? El contacto entre un espíritu y un hombre aquí en la tierra (que tiene un espíritu), no es muy diferente del contacto entre dos seres humanos aquí en la tierra. Por ello, la unión sexual entre un ser humano y un ángel es realmente posible.

Podemos comprender lo que se ha dicho aquí aún más claramente mediante los siguientes relatos. En la sociedad humana se cuentan historias de hombres que en la tierra llevan una vida matrimonial con un espíritu. Está la historia del ángel que, en lucha con Jacob, le golpeó en el hueso del muslo y le dislocó la cadera (Gn. 32:25). Incluso hay otro relato sobre los ángeles que se aparecieron en casa de Abraham y comieron la carne y otros alimentos que había preparado para ellos (Gn. 18:7-8), y los dos ángeles que visitaron a Lot y comieron el pan sin levadura que cocinó para ellos. Los hombres de la ciudad, excitados por el deseo sexual después de haberlos visto, rodearon la casa y llamaron a voces a Lot: «¿Dónde están los hombres que han venido donde ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos» (Gn. 19 :5).

Estos ejemplos ilustran la posibilidad de contacto entre hombres y ángeles.

(1) La caída espiritual

Dios creó el mundo angélico (Gn. 1:26) y puso a Lucifer (que significa «Lucero, hijo de la Aurora» en Is. 14:12) en la posición de arcángel. Lucifer estaba en la posición de monopolizar el amor de Dios como canal de amor entre Dios y el mundo angélico, de igual manera que Abraham era el canal para la bendición de Dios a los israelitas. Sin embargo, Dios, después de crear a los hombres como Sus hijos, los amó mucho más que a Lucifer, quien había sido creado como Su sirviente. En realidad, Lucifer seguía recibiendo la misma cantidad de amor de Dios que recibía antes de la creación del hombre, pero cuando vio que Dios amaba más a Adán y Eva, sintió una especie de amor disminuido. Esta situación es similar a la parábola bíblica de los obreros que habían empezado a trabajar muy temprano por la mañana, y viendo que aquellos que empezaron más tarde y que trabajaron muy poco recibieron la misma paga que ellos, se sintieron pagados injustamente, aunque recibieron la cantidad prometida (Mt. 20 :1-5). Lucifer, al sentir una pérdida de amor, trató de tentar a Eva para que se rindiera ante él, con el fin de poder disfrutar en la sociedad humana de la misma posición que tenía en el mundo angélico. Esto fue el motivo de la caída espiritual.

Todas las cosas fueron creadas para recibir el dominio de Dios por medio del amor. Por ello, el amor es la fuente de la vida y un elemento esencial para la felicidad y el ideal de toda la creación. Por esta razón, cuanto más amor alguien recibe de Dios, más hermoso o hermosa llega a ser esta persona. Así pues, era natural que Eva, quien fue creada como hija de Dios, se viera muy bella a los ojos de Lucifer, quien fue creado como sirviente. Además, cuando Eva fue susceptible a su tentación, Lucifer se sintió fuertemente estimulado por un impulso de amor hacia Eva. En ese momento, Lucifer se atrevió a seducir a Eva a riesgo de su vida. Lucifer, que abandonó su posición debido a su deseo excesivo, y Eva, que deseaba que se le abrieran los ojos y ser como Dios a través de una relación sexual antes de estar preparada para tenerla, formaron así una base recíproca y tuvieron una relación sexual a través de su acción de dar y recibir (Gn. 3:5-6). Debido a que la fuerza del amor originada por su acción de dar y recibir no estaba basada en el Principio, ellos cayeron en una relación impura de amor espiritual.

Conforme al principio de que los hombres fueron creados para intercambiarse elementos con el ser objetivo con quien forman un solo cuerpo mediante el amor, Eva recibió ciertos elementos de Lucifer cuando ambos se unieron formando un solo cuerpo mediante el amor. En primer lugar, ella recibió de Lucifer el sentimiento de miedo que se originó en su conciencia culpable, a causa de su violación del propósito de la creación. En segundo lugar, ella recibió sabiduría, con la que pudo darse cuenta de que el esposo pensado para ella en la naturaleza original de la creación no era Lucifer, sino Adán. En aquel tiempo Eva estaba todavía en el período de inmadurez. Por tanto, era inmadura en sabiduría comparada con la del arcángel, que había alcanzado un cierto nivel de madurez. Así pues, ella recibió sabiduría del arcángel.

(2) La caída física

Adán y Eva deberían haberse convertido en marido y esposa, eternamente centrados en Dios, después de haber alcanzado su perfección. Sin embargo, Eva se unió con Adán inmediatamente después de haber tenido la relación ilícita con el arcángel, y así Adán también cayó en su período de crecimiento. Esta relación conyugal prematura entre Adán y Eva fue centrada en Satán, y causó la caída física.

Como se señaló antes, Eva adquirió por la caída espiritual con el arcángel el sentimiento de miedo que provenía de la angustia de su conciencia culpable, y la sabiduría para comprender que su verdadero esposo no era el arcángel, sino Adán. Eva entonces sedujo a Adán con la esperanza de poder liberarse del miedo derivado de la caída e incluso presentarse ante Dios después de formar un solo cuerpo con Adán, que fue creado para ser su esposo. Este fue el motivo que dio lugar a la caída física. Eva, habiéndose unido con el arcángel a través de su relación sexual ilícita, estaba en la posición del arcángel con respecto a Adán. Por tanto, Adán, a quien Dios amaba, aparecía muy hermoso para ella. Adán era la única esperanza de Eva para volver a Dios. Por esto, Eva tentó a Adán, de igual forma que el arcángel la había tentado a ella. Eva, en la posición de Lucifer y Adán, formaron una base recíproca y a través de su acción de dar y recibir, el poder de ese amor fuera del Principio hizo que Adán abandonara su posición original de la creación y finalmente causó que Eva y él tuvieran una relación sexual ilícita.

Adán, al unirse con Eva, heredó todos los elementos que Eva había recibido de Lucifer, de igual forma que ella los adquirió. Estos elementos vienen siendo ininterrumpidamente transmitidos a sus descendientes. A pesar de la caída de Eva, si Adán hubiera alcanzado la perfección sin formar una base recíproca con la Eva caída, él, como el sujeto perfecto, habría permanecido intacto, y la providencia para restaurar a Eva habría sido mucho más fácil. Sin embargo, Adán cayó también, y la humanidad habiendo heredado el linaje de Satán, ha venido multiplicando el pecado hasta nuestros días, perpetuando así el linaje de Satán.

SECCION III
La Fuerza del Amor, la Fuerza del Principio y el Mandamiento para la Fe

1. LA CAIDA HUMANA SEGUN EL PUNTO DE VISTA DE LA FUERZA DEL AMOR Y LA FUERZA DEL PRINCIPIO

El hombre fue creado por el Principio y para vivir según la órbita del Principio. Por lo tanto, la fuerza del Principio no pudo causar la caída, arrojando al hombre fuera de esa órbita. Podemos comparar esto a un tren sin desperfectos en la máquina, que no puede descarrilarse por sí mismo. Para que un tren se salga de la vía debe chocar contra él una fuerza exterior, más grande que su propia fuerza de locomoción, que venga en una dirección diferente. De igual manera, el hombre puede caer cuando choca contra él una cierta fuerza más grande y con un propósito diferente que la del Principio que le hace perfeccionarse. No hay otra fuerza más grande que la del Principio excepto la fuerza del amor. Por consiguiente, para el hombre, en un estado inmaduro, existía la posibilidad de caer a causa de la fuerza de un amor que no estuviera centrado en el Principio.

¿Por qué la fuerza del amor era más grande que la fuerza del Principio, en tal medida que el hombre cayó cuando tomó contacto con el amor dirigido por un propósito diferente?

De acuerdo con los principios de la creación, el amor de Dios es el amor subjetivo, que se manifiesta a través del fundamento de cuatro posiciones, el cual se establece perfeccionando los tres propósitos objetivos mediante los tres amores objetivos. Por ello, el amor es la fuente de la vida y la felicidad del hombre, porque sin el amor de Dios el fundamento de cuatro posiciones, que es el propósito de la creación del hombre, nunca podría ser establecido. Dios, por medio del amor, debería tener dominio sobre el hombre, que está creado mediante el Principio. Por consiguiente, la fuerza del amor debe ser más grande que la del Principio con el fin de que el amor tenga el máximo valor. Si la fuerza del amor fuera más débil que la del Principio, el amor de Dios no podría dominar al hombre, que fue creado mediante el Principio y el hombre procuraría más el Principio que el amor de Dios. Precisamente por esta razón, Jesús quiso educar a sus discípulos con la verdad y salvarlos con el amor.

2. EL PROPOSITO DE DAR EL MANDAMIENTO PARA LA FE

¿Con qué propósito Dios les dio a Adán y Eva el mandamiento para la fe de no comer del fruto? Si Adán y Eva, que no podían recibir el dominio directo del amor de Dios debido a su inmadurez, iniciaban una relación recíproca con el arcángel basada en un amor fuera del Principio, entonces podrían caer, ya que la fuerza del amor es más grande que la del Principio. Pero, por muy grande que fuera la fuerza del amor del arcángel, si ellos hubieran seguido el mandamiento de Dios sin corresponder al arcángel, teniendo sólo una acción de dar y recibir con Dios, de ningún modo hubiesen caído. En ese caso, la fuerza del amor fuera del Principio no tendría ningún efecto. La fuerza del amor ilícito les hizo desviarse del Principio a causa de que formaron una base recíproca con el arcángel y efectuaron la acción de dar y recibir con él, en contra del mandamiento de Dios.

Dios les dio este mandamiento cuando aún estaban inmaduros no tan sólo porque El deseara impedir que cayeran, sino porque Dios también quería que el hombre disfrutara del dominio sobre toda la creación, asemejando la creatividad de Dios. Así pues, Adán y Eva deberían haberse perfeccionado a sí mismos mediante su fe en la Palabra, que era su propia parte de responsabilidad (ref. Parte I, Cap. I, Sec. V, 2 [2]).

Dios no le dio este mandamiento al arcángel, sino al hombre; El quería exaltar la dignidad y calificaciones del hombre en los principios de la creación para que pudiera dominar incluso al arcángel desde la posición de hijo de Dios.

3. EL PERIODO DURANTE EL CUAL ERA NECESARIO EL MANDAMIENTO PARA LA FE

¿Habría sido necesario para siempre el mandamiento de Dios de no comer el fruto? Según el punto de vista del amor, el cumplimiento de la segunda bendición de Dios es que Adán y Eva perfeccionados entraran en el dominio directo de Dios a través de Su amor, convirtiéndose en marido y esposa centrados en el amor de Dios y multiplicando hijos (Gn. 1:28). Por tanto, el hombre fue creado, según el Principio, para poder comer del fruto después de su perfección.

Dado que la fuerza del amor es más fuerte que la del Principio, Adán y Eva no habrían caído si, llegando a ser marido y esposa después de su perfección, hubieran entrado en el dominio directo de Dios a través de un amor absoluto. En este caso, ningún hombre o ninguna otra fuerza podría interrumpir la fuerza del amor conyugal absoluto. Además, la fuerza del amor del arcángel, que era menor y más débil que la del hombre, de ninguna forma podría haber roto su amor recíproco centrado en Dios. Por consiguiente, el mandamiento de Dios a Adán y Eva de no comer del fruto habría sido necesario únicamente en el período de su inmadurez.

SECCION IV
El Resultado de la Caída Humana

¿Cuál fue el resultado en el mundo de la creación, incluyendo al hombre y al arcángel, de la caída física y espiritual de Adán y Eva? Examinemos esta importante cuestión.

1. SATANAS Y EL HOMBRE CAIDO

Previamente hemos mencionado que Lucifer, el arcángel caído, fue designado Satán. El hombre cayó, convirtiéndose en el hijo de Satán, debido a que formó el fundamento de cuatro posiciones centralizado en Satán, llegando a ser de esta forma un solo cuerpo con él mediante su relación de sangre. Por ello, Jesús dijo que los judíos eran hijos del diablo (Jn. 8 :44), y en muchas ocasiones los llamó raza de víboras, es decir, hijos de Satán (Mt 3:7, 12:34, 23:33). Romanos 8 :23, dice «…no sólo ella; también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, nosotros mismos gemimos en nuestro interior anhelando el rescate de nuestro cuerpo». Esto es debido a que nadie pudo heredar el linaje de Dios, sino que por el contrario heredamos el linaje de Satán, a causa de la caída de los primeros antepasados humanos.

Si Adán y Eva hubieran establecido el fundamento de cuatro posiciones centrado en Dios después de haberse perfeccionado, se podría haber establecido el mundo bajo la soberanía de Dios en aquel entonces. Sin embargo, ellos cayeron en el período de inmadurez, formando así el fundamento de cuatro posiciones centrado en Satán. Por lo tanto, este mundo acabó bajo la soberanía satánica. Juan 12:31, dice que Satán es el «príncipe de este mundo», mientras que 2 Corintios 4:4, Satán es designado como el «dios de este mundo».

De esta forma, Satán llegó a dominar al hombre, que había sido creado para ser el señor de toda la creación, y por medio del hombre llegó a dominar la creación también. Por ello, Romanos 8:19, dice que la creación desea vivamente la revelación de los hijos de Dios. Esto significa que toda la creación, que está ahora bajo el dominio de Satán mientras que debería estar dominada por los hombres perfectos, está ansiosa de ver la liberación de los hombres que son los que están capacitados para dominar a toda la creación con amor, deseando que la liberen de Satán.

2. LAS ACTIVIDADES DE SATANAS EN LA SOCIEDAD HUMANA

Satán está constantemente acusando a los hombres ante Dios, igual que hacía con Job (Job. 1:9-11), con el fin de llevarlos al infierno. Sin embargo, ni incluso Satán puede realizar actividades satánicas sin tener un objeto, con quien formar una base recíproca para la acción de dar y recibir. Los objetos de Satán son los espíritus malos en el mundo espiritual. Los objetos de estos espíritus malos son los espíritus de los hombres malos en la tierra. Los objetos de los espíritus de los hombres malos en la tierra son precisamente sus propios cuerpos físicos. Por consiguiente, el poder satánico, ejercido a través de los malos espíritus, tiene como resultado las actividades físicas malas de los hombres aquí en la tierra. Por ello, leemos en Lucas 22:3, que Satán entró en Judas Iscariote. De nuevo en Mateo 16:23, Jesús llamó a Pedro «Satanás» en la Biblia. Los hombres espirituales malos se designan como «ángeles» del diablo (Mt. 25 :41).

Restaurar el Reino de los Cielos terrenal (ref. Parte I, Cap.III, Sec. II), significa realizar un mundo en el cual Satán nunca pueda obrar cuando el hombre destruya completamente su base recíproca con Satán y restaure su base recíproca con Dios, iniciando así una acción de dar y recibir con El. Que Dios encerrará a Satán en el abismo sin fondo en los Ultimos Días, significa justamente que no podrá ya actuar, debido a que habrá perdido a sus objetos mediante los cuales obrar. Con el fin de que el hombre pueda cortar su base recíproca con Satán y tener derecho de juzgarle (1 Co. 6:3), debe conocer el verdadero carácter del crimen de Satán y acusarle ante Dios. Sin embargo, Dios, al crear a los ángeles y al hombre, les dio libertad; así que El no puede restaurarlos por la fuerza. Por consiguiente, el hombre debería ser capaz de lograr la sumisión natural de Satán exaltando la Palabra, mediante el cumplimiento de la propia parte de responsabilidad por su propia voluntad, para poder restaurar el nivel de un hombre de naturaleza original de la creación. La historia de la providencia de la restauración ha sido prolongada por tanto tiempo debido a que Dios está desarrollando Su providencia conforme a estos principios.

3. EL BIEN Y EL MAL VISTO SEGUN LA NATURALEZA DEL PROPOSITO

Hemos definido ya el bien y el mal en «El Valor Original de la Creación» (ref. Parte I, Cap. I, Sec. IV). Estudiemos ahora el bien y el mal según la naturaleza del propósito. Si Adán y Eva hubieran establecido el fundamento de cuatro posiciones centrado en Dios, mediante el amor con el que fueron dotados originalmente, habrían creado el mundo del bien. Pero ellos realizaron un mundo del mal, debido a que establecieron un fundamento de cuatro posiciones centrado en Satán, mediante una relación de amor que tenía un propósito contrario al bien. Por lo tanto, podemos ver que el bien y el mal pueden ser los resultados de una misma acción, pero con una dirección y propósito diferente. Hay muchos ejemplos que ilustran que la naturaleza humana, que se considera mala, sería buena si se persiguiera el propósito de la voluntad de Dios. Por ejemplo, el deseo o ambición humano, normalmente considerado malo, es parte de la naturaleza original de la creación recibida por Dios en el Principio. Esto es cierto, porque el propósito de la creación era obtener alegría, y la alegría sólo se siente cuando el deseo se cumple. Si el hombre no tuviera deseo o ambición, no podría tener alegría. Si el hombre no tuviera deseo o ambición, no tendría ambición de recibir el amor de Dios, de desear vivir, de realizar buenas obras ni de desarrollarse. De esta forma, no se podría realizar el propósito de la creación de Dios ni la providencia de la restauración. El mantenimiento y desarrollo de la sociedad humana también serían interrumpidos.

El deseo original del hombre, al ser la naturaleza original de la creación, conduce a realizar el bien si es fructífero para el propósito de la voluntad de Dios. Por el contrario, si es fructífero para el propósito de la voluntad de Satán, sus consecuencias son el mal. Según este principio, es evidente que incluso este mundo del mal será restaurado a la bondad perfecta, cuando se dirija hacia el propósito del bien centrado en Cristo, realizando así el Reino de los Cielos sobre la tierra. (ref. Parte I, Cap. III, Sec. II, 2). Así pues, la providencia de la salvación es cambiar la dirección del mundo caído, que está dirigido hacia el propósito de Satán, conduciéndolo hacia el Reino de los Cielos sobre la tierra, con el fin de realizar el propósito divino de la creación.

Por ser ese el carácter de la providencia de la restauración, el estándar del bien no es absoluto, sino relativo. Esto es debido a que, durante una era específica, se considera bueno seguir el propósito de la ideología gobernante, mientras que se considera malo ir en contra de su propósito. Pero una vez que la era y la soberanía cambian al surgir una ideología diferente el propósito también cambia y con él, el modelo del bien y el mal. En cualquier religión o ideología, los adherentes consideran «bueno» seguir el propósito definido por la doctrina, mientras que ir en contra es «malo». Pero para aquellos de una religión o ideología diferente, o para quienes cambian sus creencias, naturalmente el modelo del bien y el mal variará conforme a la diferencia de propósitos.

La causa principal que provoca los conflictos y revoluciones, que constantemente ocurren en la sociedad humana, es el cambio del modelo del bien y del mal causado a medida que el propósito perseguido por los hombres varía. El bien en el curso de la restauración no puede ser absoluto, sino relativo. Sin embargo, cuando la soberanía de Satán sea expulsada de la tierra, y Dios, el absoluto ser eterno transcendente del tiempo y del espacio, restaure Su soberanía con Su ideología absoluta, el propósito determinado por esta ideología y el consiguiente modelo del bien, también serán absolutos. Este será el mundo de la ideología macrocósmica que será establecido por el Señor de la Segunda Llegada. De hecho, la historia humana, continuamente llena de conflictos y revoluciones, ha sido la lucha por perseguir el bien absoluto que desea nuestra mente original. Por esta razón, los conflictos y revoluciones que ocurren en la sociedad humana indefectiblemente continuarán hasta que sea establecido el mundo del bien absoluto.

4. LAS OBRAS DE LOS ESPIRITUS BUENOS Y LOS ESPIRITUS MALOS

«Espíritus buenos» es el nombre colectivo para Dios, hombres espirituales buenos que están a Su lado y ángeles. Lo que designamos como «espíritus malos» es Satán y todos los hombres espirituales malos que están a su lado. Las obras de los espíritus buenos y los espíritus malos, como en el caso del bien y del mal, comienzan en el mismo punto y de la misma manera, pero se dirigen hacia propósitos diferentes.

Las obras de los espíritus buenos permiten disfrutar de un creciente sentido de paz y de justicia; incluso mejora la salud física de los individuos. Las obras de los espíritus malos hacen que los individuos sientan un creciente sentido de inseguridad, miedo y egoísmo; incluso dañan la salud física de los obsesionados. Para quienes no conocen el Principio, les resulta muy difícil discernir entre el bien y el mal en las obras espirituales. Al cabo de un tiempo, los resultados revelarán la naturaleza del espíritu. Sin embargo, los hombres caídos, al encontrarse situados a mitad de camino entre el bien (Dios) y el mal (Satán), a veces cooperan con las obras de los buenos espíritus y de malos espíritus alternativamente. En muchos casos, las obras de los malos espíritus suceden a las obras de buenos espíritus al cabo de un cierto tiempo. Así que es muy difícil para quienes no conocen el Principio discernir entre ellos. Es una pena que en esta era, muchos ministros y otros hombres religiosos condenen, por ignorancia, la obra de los espíritus buenos como obra de espíritus malos, actuando así sin darse cuenta contra la voluntad de Dios. Nadie, en los días actuales de tan gran aumento de fenómenos espirituales, puede guiar a los hombres con capacidad de comunicación espiritual a menos que pueda discernir entre las obras de los espíritus buenos y los espíritus malos.

5. EL PECADO

El pecado es un acto de violación de la ley celestial al establecer una condición por la cual se forma una base recíproca con Satán, provocando así una relación de dar y recibir con él. Podemos clasificar el pecado humano en cuatro clases:

Primero, el «pecado original» del hombre, que es el pecado sanguíneo derivado de la caída espiritual y física de los primeros antepasados humanos. El pecado original es la raíz de todos los pecados.

Segundo, el «pecado hereditario» del hombre, que es el pecado de los antepasados transmitido a los descendientes a través del linaje de sangre. Los Diez Mandamientos afirman que el pecado de los padres afecta a los descendientes durante varias generaciones (Ex 20 :5).

Tercero, el «pecado colectivo». Este es el pecado en que todo el mundo es colectivamente responsable, aunque no sea un pecado personal ni hereditario. Un ejemplo de esta clase de pecado, es la crucifixión de Jesús. Los jefes de los sacerdotes y los escribas del pueblo crucificaron a Jesús; por ello, todo el pueblo sufrió el castigo de Dios, asumiendo la responsabilidad en conjunto. De igual manera, toda la humanidad ha tenido que sufrir y llevar la responsabilidad común hasta la Segunda Llegada del Señor.

Cuarto, el «pecado individual», que cada uno comete por sí mismo. Como fue mencionado antes, designamos al pecado original la raíz de todos los pecados. El pecado hereditario se corresponde al tronco, mientras que el pecado colectivo y el pecado individual se corresponden respectivamente a las ramas y a las hojas de un árbol. Todos los pecados vienen del pecado original, que es la raíz de todos los pecados. Por tanto, el hombre no puede eliminar fundamentalmente todos los pecados sin antes liberarse del pecado original. Sin embargo, nadie ha sido capaz de descubrir la raíz del pecado, porque está escondida. Solamente Cristo, el Padre Verdadero que viene como la raíz de la humanidad, puede descubrir la raíz de los pecados y arrancarla completamente.

6. LAS CARACTERISTICAS DE LA NATURALEZA CAIDA

Eva heredó del arcángel todas las características que se originaron cuando el arcángel, estableciendo con ella una relación de sangre, traicionó a Dios. Entonces Adán, al tener una relación de sangre con Eva, que estaba a su vez en la posición del arcángel con respecto a él, heredó también las mismas características. De esta manera, estas características dieron nacimiento a la naturaleza caída del hombre. Las designamos como «las características de la naturaleza caída».

La motivación básica que causó la naturaleza caída se halla en los celos que el arcángel sintió hacia Adán. ¿Cómo pudieron aparecer los celos en el arcángel que había sido creado para un propósito bueno? Originalmente, el arcángel fue dotado con sabiduría y deseo, como parte de la naturaleza original de la creación. Ya que él poseía estas facultades intelectuales, pudo comparar y discernir que el amor de Dios a los hombres era mayor que el que él recibía. Era natural que abrigara la esperanza de recibir un amor más grande, debido a que él poseía ambición. Semejante deseo lo condujo automáticamente a los celos. Por lo tanto, los celos fueron un subproducto inevitable de la naturaleza original de la creación, igual que la sombra es algo producido por la luz.

Sin embargo, después de la perfección, el hombre nunca podría haber caído por este deseo incidental. No osaría cometer un delito así, debido a que sabría que el tormento que experimentaría por el miedo de la autodestrucción, después de cumplir un deseo semejante, sería mucho más grande que la satisfacción momentánea que disfrutaría al realizarlo.

El mundo después de la realización del propósito de la creación sería una sociedad sistemática, asemejándose a un hombre en su forma, en la que todos los hombres tienen una relación orgánica entre sí. De esta manera, el daño que sufre cualquier individuo lo siente también el conjunto. Por ello, todo el cuerpo preservaría a los miembros individuales de la destrucción. Similarmente, en el mundo en el que se ha cumplido el propósito de la creación, cualquier deseo incidental que proviniera de la naturaleza original de la creación sería usado para el desarrollo de la sociedad humana; nunca causaría la caída del hombre.

Dividiendo ampliamente la naturaleza caída, encontramos cuatro características principales.

La primera es el fallo en ponerse en el lugar de Dios. El motivo de la caída del arcángel fue sus celos hacia Adán; él no lo amó desde el mismo punto de vista de Dios. Esto lo llevó a profanar a Eva. La naturaleza que hace que un cortesano sienta celos del favorito de un rey, en vez de amarle desde el mismo punto de vista del rey, es un ejemplo de la naturaleza caída.

La segunda es abandonar su propia posición. Lucifer cayó por abandonar su posición, movido por un deseo injusto de disfrutar en la sociedad humana de la misma posición de amor que tenía en el mundo angélico, y también debido a su intento de recibir más amor de Dios. Todo acto que se realiza fuera de la propia posición o de los límites de uno mismo, causado por un deseo injusto, es sin excepción una manifestación de esta naturaleza caída.

La tercera es invertir el dominio. El ángel, quien debería estar bajo el dominio del hombre, dominó por el contrario a Eva, invirtiendo el orden del Principio. Y Eva, quien debería estar bajo el dominio de Adán, en vez de ello le dominó. Esto ocasionó la caída. La sociedad es conducida al desorden moral por quienes abandonaron sus posiciones e invierten el dominio. Esto es el resultado del tercer aspecto de la naturaleza caída.

La cuarta es multiplicar malas acciones. Si Eva, después de su caída, no hubiera multiplicado su delito con Adán, éste no habría caído, por lo que restaurar a Eva sola, habría sido fácil. Pero, por el contrario, Eva multiplicó su pecado con Adán. El deseo de los hombres malos de inducir a sus colegas a cometer delitos en su compañía, también proviene de esta naturaleza caída.

SECCION V
La Libertad y la Caída

1. EL SIGNIFICADO DE LA LIBERTAD SEGUN EL PUNTO DE VISTA DEL PRINCIPIO

Al exponer la naturaleza de la libertad a la luz del Principio, debemos primeramente comprender la realidad de que no hay libertad fuera del Principio.

La palabra «libertad» expresa a la vez a la libre voluntad y a la libre acción que la acompaña. Debido a que la anterior y la posterior están en la relación de carácter y forma, la libertad perfecta sólo es posible cuando éstas dos están combinadas. Por lo tanto no puede haber libre acción sin libre voluntad, ni la libre voluntad puede ser completa sin la libre acción.

La libre acción proviene de la libre voluntad, y la libre voluntad es la manifestación de la propia mente original. Las mentes de los hombres de la naturaleza original de la creación no pueden operar aparte del Principio, que es la Palabra de Dios. Por lo tanto, no puede haber libre voluntad aparte del Principio y, naturalmente, no puede existir la verdadera libre acción. Podemos concluir diciendo que para los hombres de naturaleza original, no puede existir lo que se llama libertad desviada del Principio.

En segundo lugar, no hay libertad sin responsabilidad. El hombre, creado de acuerdo con el Principio, tiene que perfeccionarse cumpliendo su parte de responsabilidad mediante su propia libre voluntad (ref. Parte I, Cap. I, Sec. V, 2 [2]). En consecuencia, el hombre, en su lucha por alcanzar el propósito de la creación, siempre trata de cumplir su responsabilidad mediante su libre voluntad; por ello, no puede haber libertad sin estar acompañada de responsabilidad.

En tercer lugar, no hay libertad sin resultados substanciales. La libertad siempre demanda resultados substanciales, por lo cual no puede haber libertad sin ellos. La finalidad por la cual el hombre busca cumplir su parte de responsabilidad, con libertad, es perfeccionar el propósito de la creación, para así conseguir resultados substanciales que den alegría a Dios.

2. LA LIBERTAD Y LA CAIDA HUMANA

Como hemos explicado, la libertad no puede existir fuera del Principio. Por consiguiente, en conformidad con los principios de la creación, la libertad busca siempre cumplir su responsabilidad y está siempre persiguiendo resultados reales para hacer feliz a Dios. Por ello, los actos libres provenientes de la libre voluntad deberían dar lugar siempre a buenos resultados. Por esta razón, es imposible que el hombre cayera a causa de la libertad. Por esto, en 2 Corintios 3 :17, se afirma, «Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad». A esta clase de libertad la llamamos la «libertad de la mente original».

Ya que Adán y Eva habían sido advertidos por Dios de que no comieran del fruto del Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal, deberían haber guardado el mandamiento de acuerdo con la libertad de su mente original, sin necesidad de la intervención de Dios. Cuando Eva estaba a punto de desviarse del Principio, la libertad de su mente original, que deseaba conseguir resultados reales de bondad y responsabilidad dentro del Principio, trató evidentemente de impedir que se desviara del camino, provocándole un sentimiento de inseguridad y miedo dentro de ella. Incluso después de la caída, esta libertad de la mente original trabajó sin lugar a dudas para hacer que el hombre volviera a Dios. Por lo tanto, el hombre no pudo haber caído a causa de la libertad de la mente original. Por el contrario, la causa fundamental de la caída humana fue por el hecho de que la fuerza del amor fuera del Principio era más grande que la fuerza directiva de la libertad de la mente original. Después de todo, el hombre perdió su libertad a causa de la caída. Sin embargo, Dios puede obrar en Su providencia de la restauración de la libertad porque el hombre, aunque está caído, le queda todavía una parte de su naturaleza original que busca la libertad en Dios. Una prueba razonable del progreso del hombre en su camino de la restauración de esta libertad, perdida completamente a causa de Satán, es que, a medida que pasa el tiempo, crece el celo del hombre en su lucha por alcanzar la libertad, tratando de conseguirla incluso a riesgo de su vida. Por consiguiente, el propósito de la búsqueda del hombre de la libertad es cumplir el propósito de la creación, dando lugar a resultados reales y cumpliendo su responsabilidad dentro del Principio a través de su libre acción en conformidad con su libre voluntad.

3. LA LIBERTAD, LA CAIDA Y LA RESTAURACION

Los ángeles fueron creados para servir a los hombres. Así, el hecho de que los hombres puedan relacionarse con los ángeles, es en cierto grado una cuestión relacionada con la libertad. Sin embargo, Eva, en el tiempo de la tentación, estaba aún inmadura en intelecto y en corazón. Entonces, cuando intelectualmente fue cegada y su corazón fue confundido por la tentación del ángel, Eva se vio forzada a sobrepasar la línea de la caída, a pesar de que sintió ansiedad causada por la libertad de su mente original, que perseguía buenos resultados y responsabilidad. Esto ocurrió debido a que la fuerza del amor que la atraía hacia el ángel era más fuerte que la libertad de su mente original. Por más que Eva se hubiese relacionado libremente con el ángel, si ella hubiese confiado en el mandamiento de Dios de no comer del fruto, cuidándose así de responder a la tentación del ángel, no se hubiera originado la fuerza del amor fuera del Principio y de ningún modo Eva habría caído. A pesar del hecho de que la libertad permitió a Eva responder al ángel, llevándola hasta el borde de la caída, no fue de ninguna manera la libertad, sino la fuerza del amor fuera del Principio, lo que la hizo sobrepasar la línea de la caída.

Debido a que el hombre fue creado para relacionarse libremente con los ángeles, Eva pudo relacionarse con Lucifer. Al efectuar Eva la acción de dar y recibir con él sobre una base recíproca, iniciaron una relación de amor fuera del Principio y la fuerza de este amor les llevó a la caída. Por el contrario, el hombre caído puede también por propia libertad situarse en una posición objetiva ante Dios. Por consiguiente, si el hombre efectúa la acción de dar y recibir con Dios sobre una base recíproca de acuerdo a la verdad, entonces puede restaurar su naturaleza original de la creación por la fuerza del amor dentro del Principio. El hombre ha clamado por la libertad movido por la naturaleza directiva de la libertad de su mente original, que trata de restaurar la naturaleza original de la creación.

El hombre, debido a la caída, cayó en la ignorancia de Dios y Su corazón. Por ello, la voluntad humana, debido a esta ignorancia, no pudo tomar la dirección que pudiera agradar a Dios. Sin embargo, el «corazón y celo» del hombre caído en busca de la libertad de la mente original, enfocada hacia el propósito de la creación, se ha ido restaurando a medida que se desarrollaban el espíritu (conocimiento interno) y la verdad (conocimiento externo), conforme a los méritos de la era en la providencia de la restauración. Por consiguiente, el corazón y celo del hombre hacia Dios también se ha ido restaurando, reavivando su deseo de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios

A medida que el hombre afirma su voluntad por restaurar la libertad, demanda las circunstancias sociales en las cuales esta libertad se pueda practicar. Las revoluciones sociales son inevitables cuando las circunstancias de la era no pueden satisfacer los deseos del hombre de encontrar la libertad. La Revolución Francesa en el siglo XVIII, es un ejemplo representativo. Las revoluciones continuarán inevitablemente hasta que sea completamente restaurada la libertad de la naturaleza original.

SECCION VI
La Razón por la cual Dios no Intervino en el Acto
Caído de los Primeros Antepasados Humanos

Siendo omnisciente y omnipotente, Dios no pudo no saber del acto caído de los primeros antepasados humanos, ni tampoco fue que El no tenía el suficiente poder para impedir que Adán y Eva cometieran este acto. ¿Por qué, entonces, no intervino para impedir el acto de la caída aún cuando estaba sabiendo de ello? Esta es una de las cuestiones más importantes que no han sido resueltas a lo largo de toda la historia humana. Podemos dar los tres puntos siguientes, como las razones por las cuales Dios no intervino en el acto caído del hombre.

1. PARA QUE LOS PRINCIPIOS DE LA CREACION SEAN ABSOLUTOS Y PERFECTOS

De acuerdo con los principios de la creación, Dios creó al hombre para que, asemejando Su creatividad, pudiera dominar todas las cosas de igual manera que Dios iría a dominar a la humanidad. Sin embargo, el hombre debe crecer y perfeccionarse cumpliendo su parte de responsabilidad con el fin de asemejar la naturaleza creativa de Dios. Llamamos a este período de crecimiento «la esfera del dominio indirecto» o «la esfera del dominio según el resultado del Principio». Mientras los hombres están en esta esfera, Dios no los domina directamente, sino que trata de que ellos cumplan su parte de responsabilidad. Dios sólo puede dominar a los hombres directamente una vez que se perfeccionan. Si Dios interviniera en sus actos durante el período de crecimiento, en el cual no puede dominarlos directamente, significaría que habría ignorado la parte de responsabilidad del hombre. En este caso, Dios mismo estaría ignorando el principio de la creación, en el que El exalta al hombre como el gobernador de todas las cosas al dotarlo de creatividad. Si el Principio fuera ignorado, perdería su condición de absoluto y perfecto. Ya que Dios es el Creador absoluto y perfecto, los principios de la creación que El estableció deberían ser también absolutos y perfectos. Por lo tanto, Dios no podía intervenir en el acto de la caída, mientras ellos estaban en el período de crecimiento, a fin de que los principios de la creación sean absolutos y perfectos.

2. PARA QUE SOLO DIOS SEA EL CREADOR

Dios sólo se relaciona con seres o actos que están dentro del Principio, es decir que El no tiene relación con seres o actos fuera del Principio y que no son parte de Su creación. Por lo tanto, si Dios tuviera una relación con un ser o acto semejante, daría como resultado que este ser o acto llegará ser dotado con el valor de la creación y reconocido como parte del Principio.

Cuando lo consideramos según este punto de vista, si Dios hubiera intervenido en el acto caído de los primeros antepasados humanos, habría significado que, al acto de la caída, se le habría dado el valor de la creación, y que este acto malo tendría que ser reconocido como parte del Principio. Si así fuera, hubiera obligado a Dios a establecer un nuevo Principio, en el cual expresaría Su reconocimiento del acto caído como un acto del Principio. Ya que Satán provocó este resultado, esto significaría que Satán habría creado un nuevo principio, convirtiéndose en un creador junto con Dios. Con el fin de que sólo Dios sea el creador, El no pudo intervenir en el acto de la caída.

3. PARA ESTABLECER AL HOMBRE EN LA POSICION DE SEÑOR DE TODAS LAS COSAS

Dios creó al hombre y lo bendijo para que sea el señor de todas las cosas (Gn. 1:28). Con el fin de que el hombre dominara todas las cosas como Dios deseaba, él debería poseer ciertas calificaciones como señor, ya que no las podría dominar desde una misma posición.

De igual forma que Dios estaba calificado para dominar a todos los hombres, debido a que El era el Creador, el hombre tendría que tener la creatividad de Dios para estar calificado como el gobernador de todas las cosas. Por esta razón, Dios dotó al hombre de creatividad y lo creó para que se perfeccionara haciéndole cumplir su propia parte de responsabilidad durante el período de crecimiento, con el fin de calificarlo como el señor de todas las cosas. Por ello, el hombre debería poseer la calificación de dominio que sólo podría obtener perfeccionándose a través de este curso dentro del Principio, antes de poder dominar todas las cosas. Si Dios dominara directamente e interviniese en los actos del hombre en el período de su inmadurez, no sólo sería como hacerlo señor de todas las cosas cuando aún no estaba calificado para tener dominio, pues aún no tenía la creatividad de Dios ni había cumplido su parte de responsabilidad, sino que también originaría la contradicción de relacionarse con un hombre inmaduro de igual manera que con un hombre perfecto. Y lo que es peor, daría como resultado que ignoraría los principios de la creación, que El mismo estableció con el fin de hacer que el hombre fuera el señor de todas las cosas al darle incluso Su creatividad. Por consiguiente, Dios, que hizo el mundo de acuerdo con el Principio, no pudo intervenir en el acto de la caída del hombre inmaduro, que aún estaba en la esfera del dominio indirecto, con el fin de poder, más tarde, establecer al hombre en la posición de ser el señor sobre todas las cosas.


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